lunes, 4 de junio de 2007

Sentado, tranquilo, observando: Santiago

Momento de ocio. Buen momento. El parque forestal me convence de que "ocio" es aprovechar el tiempo, no matar el aburrimiento. Pensaba llegar a mi depto, comer algo y ver tele. Algo me lo impìdió. Metí la mano en mi bolsillo, no había llave. Busque en mi mochia, trajine por todos los cierres (que no son pocos), pero nada. Que estupido. Que tonto. Qué hago. No es primera vez que me pasa. Llamo a mi hermano, no contesta. Debe estar ocupado, presiento que no va a llegar. O va a llegar tarde. Llamo denuevo, contesta: "Seba, llego en media hora". Yo estaba enojado, conmigo, con frío. Exelente momento para venir al parque forestal. Parece otro mundo aqui adentro. Incluso, no parece flaite, al menos a las siete de la tarde. Gente tranquila, se toma su tiempo para sentarse un rato, conversar con alguien, fumarse un cigarro y desconectarse. Yo, me puse a leer. Pero despues me aburrí. Es raro que no esté cansado, o que no me duela la cabeza. Y debería estarlo. Estuve todo el día en la U. Tuve clases, estudio, trabajo en grupo y clases nuevamente. Debería estar muy enojado, pero no lo estoy. Estoy tranquilo. Demasiado quizás.
Me cuesta imaginarme que esta jungla de humanos apresurados y vehículos ruidosos pueda ser tan inspiradora. Tanto así, que abrir mi mochila y sacar un cuaderno para ponerme a escribir no me trajo mayor esfuerzo. Simplemente lo hice. Y aquí estoy, pensando que antes odiaba todo esto. Los extremos llevan a la inspiración. En Puerto jamás me puse a escribir en una plaza en medio de la urbanización. No había tanto ruido de autos ni tantos humanos apresurados, quizás. No odio ninguna de las dos cosas, al contrario, me gustan. Me da lata preguntarme por qué. Tal vez porque me siento mas parte del mundo, más vouyerista, viendo a esa gente tan distinta una de la otra, y cada una bien metida en su rollo. Están acostumbrados a vivir. Eso es.
Parece que esta pradera de cemento no es tan mala como la pintan. Como cualquier otra pradera, Santiago es bonito, Santiago no es la excepción ( y no sé por qué me gusta tanto)
Eso es, metropolis de dinamismo, de movimiento, no de mecanismo, ni esquemas rígidos, es de agradables sensaciones, de interminables paisajes. Siempre hay partes nuevas que conocer. Es el paraíso del que camina rápido, cuyo máximo ocio es observar y llegar.
Me voy.
Opine.

1 comentario:

Anónimo dijo...

a mi = me gusta santiago, o por lo menos no apesta tanto como al resto.
parece que tu rato de ocio estuvo divertido, yo cuando no tengo nada que hacer en valdivia salgo a caminar, buscando alguna cara conocida, pero termino mirando el rio y fumando un cigarro.

ya qliao nos vemos. chaito.